Houston Dynamo campeón de la Copa MLS 2007

Cerca de 40 mil personas pusieron la nota de color en la gran fiesta que se vivió en la final de la Copa MLS 2007 en la que el Dynamo de Houston de la mano de Dwayne DeRosario se coronó campeón de la MLS al derrotar el New England Revolution por 2 tantos a 1.

Fue un partido intenso bajo un frío agradable bajo el intenso calor del partido que fue muy disputado. Los primeros minutos fueron de estudio. New England buscó desde el principio la revancha de la temporada anterior donde cayó por tiros de penal también en la final.

New England trató de poner condiciones en los primeros minutos cuando su mejor hombre, Taylor Twellman, convirtió un extraordinario gol. Houston hizo lo suyo midiendo y atacando en bloque. Dwayne DeRosario fue el mejor jugador del partido al llevar de la mano a su equipo con hombres como Nate Jaqua y Joseph Ngwenya listos para definir.

Ngwenya fue el que remplazó a Brian Ching, el gran artillero Naranja que no pudo estar en la gran final debido a una lesión. Dynamo se mostró tranquilo, controlando la pelota en el medio sector y marcando por zonas.

Por su parte, Revolution con Steve Ralston como timonel mantenía al Revolution encima de los tres cuartos de cancha. Sin embargo, poco a poco Dynamo rearmó sus filas y al segundo tiempo se dio lo que se esperaba con un golazo de Ngwenya que emparejó el marcador que recordó el empate del año anterior que se definió por penales con la victoria de Houston.

DeRosario se creció mientras que el portero del Dynamo, Pat Onstad comandaba a la bien experimentada defensa con Richard Mulrooney, un Ryan Cochrane inspirado, bajo el liderazgo del capitán Wade Barret. Dynamo apretó, aplicó su mejor arma en todo el partido con una marcación a presión en zonas y un ataque como un solo bloque.

Por ahí vino el premio para DeRosario con un extraordinario gol a los 74 minutos que puso las cifras definitivas del partido donde los 15 minutos finales fueron de roces y jugadas fuertes aunque sin llegar a lo peor.

Fue un merecido campeonato, el segundo consecutivo para un equipo que supo hacer durante el torneo una campaña pareja. Sin duda el roce internacional que tuvo Houston en la Copa Sudamericana lo llevó a madurar con un fútbol más definitivo.

La clave de este triunfo se debe al trabajo de su entrenador Dominic Kinnear, un entrenador que por 3 años consecutivos ha llevado equipo bajo el mismo esquema defensivo. Toda esa labor corrobora que se gana con un trabajo en conjunto muy afinado de once hombres.

El Dynamo es un equipo que no ha tenido este año el jugador designado, ninguna estrella como Cuahutémoc Blanco o David Beckam, entre otros. Dominic demostró que once hombres bien sincronizados son los únicos que pueden lograr victoria.

Esa fue la llave del éxito y le funcionó a la perfección. Son dos títulos cosecutivos para un Dynamo que supo hacer cosas como las planeó ante un Revolution que quiso pero no pudo.

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